Alopecia androgenética (genética)
Es la causa más común, tanto en hombres como en mujeres. Está determinada por la sensibilidad del folículo piloso a los andrógenos, principalmente al DHT (dihidrotestosterona). En hombres se manifiesta como entradas en las sienes y pérdida en la coronilla. En mujeres, la pérdida es más difusa, con una apertura progresiva de la raya y disminución de densidad en la parte superior de la cabeza.
El tratamiento más efectivo es el minoxidil tópico al 5%, que estimula el flujo sanguíneo al folículo y prolonga la fase de crecimiento. En hombres, el finasteride oral también está aprobado, pero requiere prescripción médica y seguimiento.
Efluvio telógeno (caída por estrés)
Ocurre cuando un evento estresante —físico o emocional— empuja una gran cantidad de folículos a la fase de reposo (telógeno) de forma sincronizada. El resultado es una caída difusa y abundante que suele aparecer 2-3 meses después del desencadenante. Las causas más frecuentes son: estrés laboral o emocional intenso, enfermedades con fiebre alta, cirugías, parto (efluvio posparto), dietas extremas o pérdida de peso rápida.
La buena noticia es que el efluvio telógeno es reversible. El pelo vuelve a crecer espontáneamente cuando se resuelve la causa, aunque puede tardar 6-12 meses en recuperar la densidad anterior. El tratamiento se centra en corregir el desencadenante más que en aplicar productos tópicos. Para más detalle, consulta nuestra guía específica sobre caída del cabello por estrés.
Caída estacional
Muchas personas notan más pérdida de pelo en otoño y primavera. Es un fenómeno fisiológico: el cabello pasa por ciclos y, en ciertas épocas del año, una mayor proporción de folículos entra en fase de caída. La pérdida suele durar de 4 a 8 semanas y no deja zonas calvas. No requiere tratamiento más allá de mantener una rutina capilar equilibrada.
Deficiencias nutricionales
La falta de hierro (ferritina baja) es la deficiencia más relacionada con la caída del cabello, especialmente en mujeres con menstruación abundante. También influyen la deficiencia de zinc, vitamina D, vitamina B12 y biotina. Una analítica de sangre puede confirmar si hay carencias. En ese caso, el tratamiento es corregir la deficiencia con suplementos bajo supervisión médica, no aplicar productos tópicos.
Alopecia areata
Es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca los folículos pilosos, provocando parches redondos y delimitados sin pelo. Puede afectar el cuero cabelludo, las cejas, la barba o el vello corporal. El pronóstico es variable: en muchos casos el pelo vuelve a crecer espontáneamente en meses, pero puede recurrir. Requiere diagnóstico y tratamiento dermatológico.
Otras causas
- Hipotiroidismo: el pelo se vuelve seco, quebradizo y cae de forma difusa. Se corrige al normalizar la función tiroidea.
- Medicamentos: algunos antidepresivos, anticoagulantes, retinoides y quimioterapia provocan caída temporal.
- Infecciones del cuero cabelludo: tiña, foliculitis o dermatitis seborreaca severa pueden causar pérdida localizada.